Abstract
Este trabajo tiene por objeto proponer líneas de revisión de las políticas contra la despoblación del medio rural en España, con el fin de tratar de mejorar su eficacia. Por una parte, el fenómeno de la despoblación no se debería vincular a la cuestión del reto demográfico sin algunas precauciones, porque un eventual rejuvenecimiento de la población del país no implicaría necesariamente la repoblación del medio rural. Bien al contrario, lo que ha ocurrido en otros momentos históricos (en concreto, en las distintas oleadas del proceso industrializador) es que los incrementos fuertes de la población han implicado el abandono masivo de las zonas rurales y el crecimiento de las ciudades, y así sigue ocurriendo en la actualidad en los países menos desarrollados. Por otra parte, para que las políticas contra la despoblación lleguen a ser eficaces, tendrían que ir precedidas de una reflexión sobre qué es lo que se pretende combatir. Los efectos negativos de la despoblación se pueden agrupar en dos grandes categorías: efectos de carácter cultural y efectos de carácter natural. Los primeros se refieren a la pérdida de patrimonio antropológico que supone el abandono de los núcleos rurales de población. Los segundos derivan del abandono de la actividad agraria, que implica la falta de cultivo y de cuidado de los campos y de los bosques, con el consiguiente desarrollo espontáneo de la vegetación, que favorece la multiplicación y agravamiento de los incendios forestales. Sin embargo, ambos tipos de efectos negativos de la despoblación no deberían ponerse al mismo nivel; los efectos de tipo cultural no suponen una amenaza vital para la sociedad, pero los de tipo natural sí. Asimismo, en el trabajo se desarrolla una reflexión sobre el papel que corresponde desarrollar al derecho administrativo en la instrumentación de esas políticas, porque parece claro que su función no se debería limitar a las distintas técnicas de la actividad administrativa de fomento. El derecho administrativo ofrece otros instrumentos útiles para el desarrollo y aplicación de las políticas públicas contra la despoblación del medio rural y el primero de ellos son las técnicas de planificación pública. No es seguro, sin embargo, que la nueva figura de las llamadas «estrategias» resulte la más adecuada en el caso que nos ocupa, ya que la dimensión territorial del fenómeno de la despoblación aconsejaría más bien acudir a las técnicas de planificación territorial que se enmarcan en la política de ordenación del territorio, y articularlas con las de planificación del desarrollo rural y ordenación urbanística. Otra tendencia que se observa es la introducción transversal de la perspectiva demográfica y territorial en la actividad administrativa de fomento y, en particular, en el diseño de la subvenciones y ayudas públicas, así como en la contratación pública, lo que genera no pocas dudas, por la dificultad del cumplimiento simultáneo de tantos factores como la legislación va tratando de imponer en esos instrumentos de la actividad administrativa. Por último, el interés general que concurre en la lucha contra los efectos negativos de tipo natural de la despoblación del medio rural permite el recurso a las técnicas más invasivas de intervención en la actividad privada, como sucede con la expropiación de uso de fincas en estado de abandono para la ejecución de proyectos de recuperación de la actividad agraria previamente calificados por la administración.

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